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Hugh Chalmers dejó la NCR, compró el Thomas-Detroit y creó el 8° fabricante más grande de América. El Model 30 ganó 69 competiciones y el Glidden Tour — y regaló un automóvil al mejor bateador del béisbol

Por: Antonio Gutierrez Rosas | Mayo 2026
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1911 Chalmers Thirty Pony Tonneau

En 1907, Hugh Chalmers era el vicepresidente de la National Cash Register Company de Dayton, Ohio — el hombre que había comenzado como empleado de almacén a los 14 años y que a los 33 era el principal ejecutivo de ventas de la empresa de máquinas registradoras más exitosa del mundo. Roy D. Chapin, el joven fundador de lo que sería Hudson Motor Company, y Howard Coffin, el ingeniero que había diseñado los primeros motores del automóvil americano de vanguardia, lo invitaron a unirse a ellos en la adquisición de la Thomas-Detroit Motor Company — el fabricante del Thomas Flyer, el automóvil americano que había ganado la carrera Nueva York-París de 1908. Chalmers aceptó, compró los intereses de E.R. Thomas, renombró la empresa Chalmers-Detroit, y en cuatro años construyó el octavo fabricante de automóviles más grande de los Estados Unidos.

El 1911 Chalmers Thirty Pony Tonneau es el automóvil del mejor año de esa empresa extraordinaria y el representante más deportivo de su gama: una carrocería de acceso doble, baja de línea y ágil de espíritu que el propio Chalmers describía como un sport-touring car en sus materiales de publicidad. El motor F-Head diseñado por Howard Coffin — con la válvula de admisión en cabeza y la de escape lateral, un arquitectura híbrida de alto rendimiento para la época — producía los 30 caballos que daban nombre al modelo sobre un cigüeñal de cojinetes de bolas absolutamente inusual en 1911. Los Vanderbilt y los Rockefeller lo elegían. Los Chalmers Bluebirds — el equipo de competición azul Kingfisher — habían ganado 69 competiciones importantes. Y Hugh Chalmers había tenido la ocurrencia de marketing más brillante de su época: regalar un automóvil al mejor bateador del béisbol americano cada temporada, inventando sin saberlo el Premio al Jugador Más Valioso que la MLB otorga hasta hoy.

Hugh Chalmers: el vendedor de registradoras que conquistó Detroit

La historia personal de Hugh Chalmers es la versión más pura del sueño americano del ascenso por mérito: nacido en una familia modesta, entró como empleado en las tiendas de la National Cash Register Company de John Henry Patterson a los 14 años y se convirtió, por la fuerza de su capacidad de ventas, en el vicepresidente más poderoso de la empresa antes de los 35. Patterson era el inventor de las técnicas modernas de venta — demostraciones, cuotas, territorios, bonificaciones — y Chalmers fue su alumno más brillante, el hombre que llevó esas técnicas a una escala de operación que transformó a NCR en la empresa de máquinas registradoras dominante del mundo.

Cuando Chapin y Coffin lo invitaron al negocio del automóvil, Chalmers llevó consigo exactamente lo que la industria automotriz americana de 1907 necesitaba con más urgencia: no más ingeniería de producto — de eso había suficiente — sino la capacidad de vender. Joseph E. Fields, el principal vendedor de Chalmers en NCR, lo acompañó a Detroit y se dedicó a recorrer el país estableciendo concesionarios con la misma eficiencia sistémica que ambos habían aplicado al negocio de las registradoras. En un período en que la mayoría de los fabricantes de automóviles vendían sus productos de manera más o menos artesanal — dependiendo de la reputación técnica del producto y del boca a boca entre clientes satisfechos —, Chalmers aplicó a su empresa la metodología de ventas más avanzada del mundo industrial americano.

La planta que Chalmers construyó en Jefferson Avenue, Detroit — en el corazón del distrito industrial que se convertiría en la capital mundial del automóvil — fue diseñada con la misma eficiencia que sus métodos de venta. La empresa comenzó comprando motores de fabricantes externos — Westinghouse Machine Company, Continental y otros — y progresivamente fue desarrollando capacidad de fabricación propia: en 1911, el mismo año de su mejor producción, Chalmers comenzó a construir la mayoría de sus motores internamente, reduciendo la dependencia de proveedores externos y controlando la calidad de la pieza más crítica del producto.

Howard Coffin y el motor F-Head: la arquitectura del rendimiento

El motor del Chalmers Model 30 — diseñado por Howard Coffin en los años de formación de la empresa — era una de las configuraciones técnicas más interesantes de la producción automotriz americana de principios de siglo. El F-Head — también denominado OIV/SIE, por Overhead Intake Valve / Side Exhaust Valve — combinaba la admisión de mezcla por válvula en cabeza, que mejoraba el llenado del cilindro al aprovechar la inercia de la columna de mezcla en el colector de admisión, con la evacuación de gases quemados por válvula lateral, más simple de fabricar y de mantener. Era el punto medio entre la arquitectura de válvulas laterales convencional — más simple pero menos eficiente — y la de válvulas en cabeza completa — más eficiente pero más compleja — que los fabricantes más ambiciosos comenzaban a adoptar.

La característica más inusual del motor del Chalmers Model 30 era el cigüeñal sobre cojinetes de bolas — ball-bearing crankshaft — una solución que en 1911 era extraordinariamente rara en automóviles de producción. La mayoría de los motores de la época usaban cojinetes de deslizamiento — babbitt bearings — donde el cigüeñal giraba sobre una superficie de metal antifricción lubricada con aceite a presión. Los cojinetes de bolas ofrecían menor fricción en frío, mayor velocidad máxima tolerable y una vida útil potencialmente más larga, pero eran más difíciles y más costosos de fabricar con la precisión necesaria. Que Chalmers los usara en un automóvil de precio relativamente accesible — 1,600 dólares era caro pero no el extremo del mercado — era una señal de que la empresa priorizaba la ingeniería de rendimiento sobre la economía de fabricación.

Los cuatro cilindros del 226 ci estaban fundidos en bloque — cast-in-block — lo que significaba que el bloque del motor era una pieza única de hierro fundido que contenía los cuatro cilindros juntos, a diferencia de la fabricación en pares o individual que algunos competidores todavía usaban. La fundición en bloque era más rígida, producía menos vibraciones y era más sencilla de fabricar con tolerancias consistentes — otra elección técnica que priorizaba la calidad del resultado sobre la simplicidad del proceso. Howard Coffin — que después de dejar Chalmers con Chapin para fundar Hudson aportaría sus conocimientos técnicos a esa empresa — había diseñado un motor que era simultáneamente interesante en su arquitectura y eficaz en su funcionamiento cotidiano.

El Pony Tonneau: el sport-touring de 115 pulgadas

La carrocería Pony Tonneau del Chalmers Thirty de 1911 era la variante más deportiva de las seis disponibles para el Model 30 ese año, y la que mejor comunicaba el carácter del automóvil que Chalmers quería proyectar en su mejor temporada. El tonneau — término de origen francés que designaba el compartimiento posterior de ciertos tipos de carrocería abierta — en el caso del «Pony» Tonneau era una versión compacta y de perfil bajo que combinaba el acceso trasero independiente característico del tonneau clásico con una altura de suelo y una silueta que los materiales de la época describían sin exageración como sport-touring.

La distancia entre ejes de 115 pulgadas — 2,921 mm — era la estándar del Model 30 y producía un automóvil de proporciones equilibradas entre el largo de coche de turismo y la compacidad del roadster puro. El chasis 140 — el ejemplar específico que RM Sotheby's vendió en Hershey 2016 por 71,500 dólares — tenía carrocería Pony Tonneau original y era el mismo que su primer propietario compró en 1911 por 1,600 dólares: el chasis, el motor y la carrocería eran los originales, aunque el propietario que realizó la restauración que Sotheby's ofrecía había añadido pistones de mayor compresión, arranque eléctrico, filtro de aceite de flujo completo, un nuevo radiador Dick Runyan, frenos hidráulicos traseros y luces eléctricas para el uso en tráfico moderno.

Las modificaciones documentadas de ese ejemplar — y la mención de que Leslie Henry fue el restaurador original, y que la propiedad pasó por John McAnlis, Bob Hannaford y finalmente Ted Beebe de Grosse Pointe — son el tipo de historial de propietario que el mercado coleccionista de la Brass Era valora específicamente: la cadena de custodia verificable, la identidad de cada propietario, la documentación de cada intervención. Para el automóvil de una empresa que desapareció en 1924 — en la fusión con Maxwell que fue la base de Chrysler — esa documentación es el hilo que conecta el objeto con su historia y que justifica el precio de subasta.

Especificaciones técnicas

ESPECIFICACIÓN DETALLE
Modelo completo Chalmers Model 30 Pony Tonneau — 1911
Denominación anterior Chalmers-Detroit Model 30 (1908–1910) — el sufijo «Detroit» se eliminó en 1911
Fabricante Chalmers Motor Company — Jefferson Avenue, Detroit, Michigan
Fundación 1908 — Hugh Chalmers compró los intereses de E.R. Thomas en Thomas-Detroit Company
Presidente fundador Hugh Chalmers — ex-vicepresidente de National Cash Register Company (NCR)
Cofundadores iniciales Roy D. Chapin (luego Hudson) · Howard Coffin (diseñó el motor F-head)
Motor 4 cilindros en línea, fundidos en bloque, 3,704 cc (226 ci) — F-Head (OIV/SIE)
Arquitectura F-Head Válvula de admisión en cabeza (overhead inlet) + válvula de escape lateral (side exhaust)
Cigüeñal Ball-bearing crankshaft — cigüeñal sobre cojinetes de bolas — inusual en la época
Potencia 30 HP (ALAM nominal) — de ahí el nombre «Model 30» / «Thirty»
Carburación Carburador single updraft
Arranque Manivela frontal — estándar de la época
Transmisión Manual de 3 velocidades — selectiva
Tracción Trasera
Frenos Tambores mecánicos en ruedas traseras + freno de mano
Suspensión Ballestas semielípticas delantera y trasera
Distancia entre ejes 2,921 mm (115 in) — bajo y deportivo para el período
Altura del vehículo Muy baja para 1911 — el Pony Tonneau fue descrito como sport-touring car
Carrocería Pony Tonneau Touring de acceso trasero independiente — asientos traseros accesibles por puerta o portón posterior
Carrocerías disponibles 1911 Touring · Roadster · Pony Tonneau · Torpedo · Limousine — 6 estilos sobre el Model 30
Precio original $1,600 USD — el Pony Tonneau (chasis 140, motor M5832)
Color Kingfisher Blue El azul Chalmers fue el color de equipo de los «Chalmers Bluebirds» — equipo de carreras 1909
69 victorias (Chalmers Detroit) La empresa ganó 69 competiciones importantes con el Model 30 / Chalmers-Detroit
Glidden Tour 1910 Primera victoria absoluta en el Glidden Tour — el rally de resistencia más prestigioso de América
Trial 20,000 millas Detroit a Pontiac 4 veces al día, durante casi un mes — récord de resistencia documentado
Jericho Sweepstakes 1908 1° y 2° lugar en Long Island — primeras victorias de la marca
Producción 1911 (mejor año) 6,250 unidades — 8° mayor fabricante de automóviles de América
Premio al bateador 1910 Hugh Chalmers ofreció un Chalmers al mejor bateador de cada liga — inicio del Premio al Jugador Más Valioso
Destino final de Chalmers 1923 — fusión con Maxwell Motor; base de Chrysler Corporation (Walter P. Chrysler)
Precio en RM Sotheby's Hershey 2016 $71,500 USD — chasis 140, motor M5832, Pony Tonneau restaurado

Los Chalmers Bluebirds y el Glidden Tour: 69 victorias en azul

La estrategia de competición de Hugh Chalmers era tan sistemática y tan bien ejecutada como su estrategia de ventas, y los resultados eran tan medibles y tan comunicables como las cuotas de NCR que había dominado en Dayton. El equipo de fábrica — los Chalmers Bluebirds, bautizados así por el color azul Kingfisher que distinguía sus automóviles de competición — acumuló 69 victorias en competiciones importantes entre 1908 y el final del período del Chalmers-Detroit, incluyendo los primeros y segundos lugares en el Jericho Sweepstakes de Long Island en 1908, y cuatro victorias, tres segundos y tres terceros en siete carreras en 1909.

El Glidden Tour — el rally de resistencia y fiabilidad organizado por la American Automobile Association que era el evento de larga distancia más prestigioso del calendario americano — era el objetivo más importante del programa de competición de Chalmers. La empresa ganó un trofeo en la edición de 1909 y conquistó la victoria absoluta en la de 1910: el primer Model 30 en completar los 2,851 millas del recorrido en mejor tiempo y con menores penalizaciones que cualquier competidor de ningún fabricante. Que los Glidden Tours usaran la bandera a cuadros para indicar el final de cada sección — siendo los primeros eventos de motor documentados en usar esa señalización que hoy es universal en el automovilismo — añade una dimensión histórica adicional a la victoria de Chalmers en 1910.

La demostración de resistencia más extraordinaria no fue competitiva sino privada: el Model 30 que la empresa sometió a un trial de 20,000 millas recorriendo el trayecto de Detroit a Pontiac — aproximadamente 200 millas de ida y vuelta — cuatro veces al día, alrededor del reloj, durante casi un mes. Esta prueba — diseñada específicamente para ser verificable y repetible, en la misma ruta, con el mismo automóvil, con testigos disponibles en cualquier momento — era exactamente el tipo de demostración de fiabilidad que Hugh Chalmers había aprendido de John Henry Patterson: el dato concreto, verificable y narrativamente poderoso que ningún anuncio en un periódico podía igualar como argumento de venta.

El Premio Chalmers al béisbol: cuando un automóvil inventó el MVP

La ocurrencia de marketing más brillante y más duradera de Hugh Chalmers no fue ninguna victoria en el Glidden Tour ni ningún récord de velocidad en Brooklands: fue la decisión de ofrecer un Chalmers automóvil al mejor bateador de la Liga Americana y de la Liga Nacional al final de cada temporada de béisbol, comenzando en 1910. El Premio Chalmers — que existió entre 1910 y 1914 — fue el primer premio formal al Jugador Más Valioso en la historia del béisbol americano, el precedente directo del MVP moderno que la Major League Baseball otorga en cada liga desde 1931.

La controversia que rodeó al Premio Chalmers desde su primer año ilustra perfectamente el encanto y el riesgo del marketing vinculado a los deportes. En 1910, Ty Cobb de los Detroit Tigers y Nap Lajoie de los Cleveland Naps competían por el mejor promedio de bateo de la Liga Americana — y por ende por el automóvil Chalmers que el ganador recibiría. En el último día de la temporada, los compañeros de Lajoie le regalaron varios hits al manipular las defensas — un escándalo que llegó a los periódicos y que la Liga Americana resolvió otorgando un Chalmers a ambos jugadores. Hugh Chalmers, con el instinto del vendedor nato, declaró públicamente que estaba encantado de haber podido reconocer el mérito de dos jugadores extraordinarios.

El Premio Chalmers de los años siguientes — elegido por votación de sportswriters, no por estadísticas — fue el modelo directo del sistema de votación por periodistas especializados que la MLB adoptó para su propio Premio al Jugador Más Valioso. Chalmers convirtió un regalo de automóvil en una institución deportiva permanente, logró que los periódicos americanos publicaran el nombre Chalmers en las páginas deportivas — las más leídas del país — durante cinco temporadas consecutivas, y estableció una asociación entre la marca y el mayor deporte del país que su presupuesto de publicidad convencional nunca habría podido financiar.

1911: el mejor año de Chalmers y el apogeo de la Brass Era

El año 1911 en que se produjo el Chalmers Thirty Pony Tonneau fue el mejor de toda la historia de la empresa — y también el más claramente definido en su posición en el mercado americano. Con 6,250 unidades vendidas, Chalmers era el octavo fabricante más grande de automóviles de los Estados Unidos, detrás de los gigantes del volumen pero muy por delante de la mayoría de los fabricantes independientes que competían en el segmento del automóvil de precio medio-alto. El precio del Model 30 — que desde 1908 hasta 1913 se mantuvo esencialmente sin cambios de diseño, aunque el precio subió progresivamente hasta superar los 2,000 dólares — comunicaba exactamente el posicionamiento que Chalmers buscaba: un automóvil de calidad probada y precio aspiracional, para el comprador que quería más de lo que el mercado masivo ofrecía sin llegar al precio de los Packard o los Locomobile.

La lista de clientes documentados del Chalmers — los Vanderbilt y los Rockefeller entre ellos, según Classic Driver — situaba a la marca en una categoría de respetabilidad social que su precio no habría garantizado por sí solo. El automóvil que los hombres más ricos de América elegían al lado de sus Rolls-Royce y sus Simplex — aunque quizás no como automóvil principal sino como vehículo de trabajo cotidiano — era un argumento de imagen más poderoso que cualquier anuncio impreso. Y el Model 30 que recorría 200 millas cuatro veces al día durante casi un mes sin averías era el argumento de fiabilidad que completaba el cuadro de una marca que sabía exactamente lo que vendía y a quién se lo vendía.

En México, 1911 era el año de la victoria de la Revolución — el año en que Francisco I. Madero derrotó a Díaz y asumió la presidencia en noviembre, comenzando un período de turbulencia que haría muy difícil cualquier importación de automóviles de lujo americano en los años siguientes. Los Chalmers que llegaron al país durante el Porfiriato — en números modestos pero documentados para la clase alta metropolitana — eran el tipo de automóvil de precio medio-alto que el profesional próspero y el comerciante establecido de Ciudad de México podía comprar sin la ostentación del Packard pero con la comodidad y la fiabilidad demostradas del Model 30. El Pony Tonneau, con su perfil deportivo y su color azul Kingfisher, habría sido en cualquier calle de la capital un objeto perfectamente coherente con el espíritu de modernización técnica que el automóvil americano representaba.

De Chalmers a Chrysler: el hilo que llega hasta hoy

La historia posterior de Chalmers Motor Company es la historia de un declive que los historiadores atribuyen a una combinación de factores que ninguno por separado habría sido fatal pero que juntos lo fueron. La decisión de mantener el diseño del Model 30 esencialmente inalterado desde 1908 hasta 1913 mientras el precio subía fue la señal más clara de que la empresa había perdido el impulso innovador de sus primeros años. El mercado americano de automóviles en los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial estaba cambiando con rapidez: los Tres Grandes crecían en volumen y en economías de escala que reducían sus costes de fabricación, mientras Chalmers mantenía una estructura de producción de escala media que no le permitía competir en precio ni justificaba la diferencia de calidad frente a los líderes del mercado.

La fusión con Maxwell Motor Company en 1922 — organizada por Walter P. Chrysler, que había sido convocado para rescatar a Maxwell de la bancarrota — fue el punto final de la historia de Chalmers como marca independiente. Los activos de la empresa y su planta de Jefferson Avenue se convirtieron en la base física sobre la que Chrysler Corporation construyó su primera planta de producción en 1924. La planta de Jefferson Avenue de Chalmers fue usada como edificio de fabricación por el demolido Chrysler Jefferson plant: el edificio donde Hugh Chalmers había construido el octavo fabricante más grande de América se convirtió en el lugar donde Walter Chrysler comenzó a construir el tercero.

Hugh Chalmers, mientras tanto, había creado Saxon Motors en 1913 — un intento de entrar en el mercado del automóvil accesible que el Model T de Ford había definido — con resultados que nunca igualaron sus mejores años en Chalmers. La fortuna que había acumulado en NCR y en Chalmers le permitió sobrevivir económicamente a los fracasos comerciales de sus años posteriores, pero su nombre desapareció del automóvil americano cuando Maxwell absorbió Chalmers y Chrysler absorbió Maxwell. El mejor legado de Hugh Chalmers no es el automóvil que lleva su nombre sino la institución deportiva que creó sin querer: el Premio al Jugador Más Valioso que el béisbol americano sigue otorgando hoy, sin saber que fue un fabricante de automóviles de Detroit el que lo inventó para vender más Thirties azules.

El azul que ganó el Glidden Tour y el béisbol

El 1911 Chalmers Thirty Pony Tonneau es el automóvil del mejor año de la empresa más americana de la Brass Era — no la más técnicamente brillante, no la más exclusiva, sino la más auténticamente americana en la manera en que combinaba la ingeniería de calidad con el marketing de escala masiva. Hugh Chalmers llevó a Detroit los métodos que John Henry Patterson había inventado para vender máquinas registradoras y los aplicó al automóvil con la naturalidad de quien ha comprendido que el producto más extraordinario del mundo no se vende solo — necesita a alguien que sepa contarle su historia al comprador correcto en el momento correcto.

El azul Kingfisher de los Chalmers Bluebirds es todavía, en las fotografías en blanco y negro de los archivos del Glidden Tour de 1910, el color de la victoria — aunque en blanco y negro parezca tan gris como cualquier otro. Y el Premio Chalmers que Ty Cobb ganó en 1911 al volante de un automóvil que ya no existe como marca es la raíz directa del MVP que los periódicos americanos publican cada octubre cuando la temporada de béisbol termina. Hay automóviles que importan más por lo que hicieron en el mundo que por lo que eran mecánicamente. El Chalmers Thirty es uno de ellos.

Fotografías tomadas de 1911 Chalmers Thirty Pony Tonneau, of RM Sotheby's. https://rmsothebys.com/auctions/hf16/lots/r107-1911-chalmers-thirty-pony-tonneau/.

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