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John Weller diseñó en 1919 el primer seis cilindros OHC ligero del mundo. El mismo motor siguió produciendo en el Cobra de los primeros años. El Acedes-Magna de 1929 fue el último AC antes de la quiebra — y el más bello.

Por: Antonio Gutierrez Rosas | Mayo 2026
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1929 AC Acedes-Magna Tourer

Cuando Carroll Shelby llegó a Thames Ditton en 1961 buscando un chasis ligero y bien diseñado sobre el que montar el V8 de Ford que había prometido a sus patrocinadores americanos, encontró el AC Ace — un sports car de dos plazas con carrocería de aluminio y un motor de seis cilindros en cabeza que la empresa fabricaba en Surrey desde la Segunda Guerra Mundial. Lo que Shelby no sabía, o quizás sí sabía y lo valoró más de lo que admitió, es que ese motor que el AC Ace llevaba en 1961 era el descendiente directo del mismo diseño que John Weller había dibujado en los talleres de Ferry Works en Thames Ditton en 1919 — el primer motor de seis cilindros ligero con árbol de levas en cabeza del mundo — y que había sobrevivido sin cambios estructurales fundamentales durante más de cuatro décadas de producción continua. El Acedes-Magna Tourer de 1929 es el momento más refinado y más cercano al final de esa historia antes de que la Gran Depresión obligara a AC Cars a cerrar por primera vez: el automóvil más elegante que John Weller y S.F. Edge produjeron juntos, y el último antes de que la quiebra de 1929 pusiera punto y aparte a un capítulo extraordinario.

El Acedes-Magna es quizás el AC más fino del período: el motor OHC de dos litros y seis cilindros produce 65 caballos y va acoplado a una caja de cuatro velocidades. La carrocería de touring deportivo terminada en carmesí profundo y el capó de aluminio pulido son el acabado típico de los AC de la época. Competía directamente con el Bentley 3-Litre y el Alvis 12/50 por el espacio en los garajes de los gentlemen sportsmen británicos que en 1929 todavía podían permitirse ese nivel de automóvil — los mismos que un año después, con el crash de Wall Street propagándose al otro lado del Atlántico, dejarían de comprarlo con la rapidez que convirtió la quiebra de AC en inevitable.

De los triciclos de reparto al Light-Six: los orígenes de AC Cars

La historia de AC Cars comienza en 1899 con los hermanos Weller — fabricantes de vehículos autopropulsados en West Norwood, Londres — y se formaliza en 1904 cuando John Weller y el carnicero John Portwine fundaron Autocars and Accessories Ltd. para fabricar el Auto-Carrier: un triciclo motorizado de reparto con dirección de timón que encontró un mercado inmediato entre los tenderos y pequeños comerciantes londinenses que necesitaban transportar mercancías sin el coste del caballo y el carruaje. El Auto-Carrier era funcional, económico y perfectamente inadecuado como predictor del automóvil que la empresa llegaría a producir — pero fue el vehículo que generó los ingresos que financiaron el desarrollo del primer automóvil de cuatro ruedas en 1913 y del motor de seis cilindros que definiría a la marca durante medio siglo.

Después de la Primera Guerra Mundial, John Weller comenzó el diseño de un nuevo motor de seis cilindros en cabeza. Las primeras versiones de este diseño estaban funcionando en 1919. El motor Weller se produciría hasta 1963; es posiblemente el segundo motor de producción más longevo de la historia después del boxer del Volkswagen. Esta afirmación — verificada por los historiadores especializados en AC Cars — es probablemente la más extraordinaria del catálogo técnico de la marca: el mismo diseño fundamental de 1919, refinado y actualizado pero estructuralmente coherente con el original, siguió saliendo de la planta de Thames Ditton durante el reinado de Jorge V, la Segunda Guerra Mundial, la reconstrucción de posguerra, el Festival de Gran Bretaña de 1951 y el nacimiento del rock and roll. Cuarenta y cuatro años de producción continua de un motor diseñado cuando los automóviles todavía tenían guardabarros separados y capós de latón.

La empresa pasó por varios cambios de nombre que reflejan su historia turbulenta: Autocars and Accessories Ltd. (1904), Auto Carriers Ltd. (1911) — cuando se trasladó a los Ferry Works de Thames Ditton y adoptó el famoso logotipo circular AC —, y AC Cars Ltd. (1922). En 1919, el motor de seis cilindros OHC de Weller hizo del AC 16/40 uno de los automóviles más avanzados técnicamente de la producción británica de la época — el primer Light-Six, denominado así para distinguirlo de los grandes seis cilindros de los automóviles de lujo. La arquitectura de árbol de levas en cabeza accionado por cadena era inusual en 1919 incluso en los mejores automóviles europeos; en un automóvil de precio moderado era simplemente sin precedentes.

Selwyn Edge y el nombre «Acedes»: el hombre que volvió de Napier a AC

La conexión entre S.F. Edge y AC Cars es uno de los episodios más inesperados de la historia del automóvil británico — y uno de los más reveladores sobre el carácter de Edge, el empresario australiano criado en Londres que había sido el gran promotor de Napier durante más de una década antes de que su relación con Montague Napier terminara en 1912. Después de siete años de acuerdo de no competencia — el precio de los £120,000 que Napier pagó por comprarlo —, Edge estaba libre en 1919 para volver al mundo del motor. Eligió AC Cars: compró acciones de la empresa en 1921, fue nombrado director general, y compró la empresa completa por £135,000 en 1927, registrándola como AC (Acédès) Ltd.

El nombre Acedes — que Edge creó para la nueva denominación corporativa — era un acrónimo de «AC» más «Edge» más «S», la S final de su apellido. Era la manera más directa posible de poner su nombre en el automóvil sin llamarlo simplemente Edge, y funcionaba también como un juego con la palabra francesa acéder — acceder, alcanzar — que comunicaba aspiración y exclusividad. El nombre Acedes-Magna, adoptado para los modelos más grandes y potentes de la gama, añadía el latín magna — grande, poderosa — para distinguirlos de las versiones de menor cilindrada. Era marketing de la época edwardiana llevado a los años veinte: nombres con resonancias clásicas que comunicaban seriedad y ambición a una clientela que había recibido una educación latina y entendía las referencias.

La ironía de la historia es que Edge — el hombre más brillante del marketing automovilístico británico de la primera década del siglo, el publicista que había inventado el British Racing Green ganando la Gordon Bennett de 1902 en Irlanda, el piloto que había conducido solo durante 24 horas en Brooklands en 1907 para demostrar la fiabilidad del Napier — llegó a AC Cars cuando la empresa ya estaba en declive y no pudo revertirlo. Las ventas, que habían comenzado a caer, siguieron descendiendo bajo su gestión. El crash de 1929 fue el golpe final: la compañía fue afectada por la crisis de 1929, siendo sometida a un proceso voluntario de liquidación. Edge había llegado demasiado tarde.

El motor OHC de Weller: 1919–1963, el motor que no quería morir

El motor de dos litros OHC que John Weller diseñó en 1919 era, en el contexto de la industria británica de la época, una demostración de ambición técnica que pocos fabricantes de precio comparable podían igualar. La arquitectura de árbol de levas en cabeza — en la que el árbol de levas que controla la apertura de las válvulas se ubica sobre los cilindros en lugar de al lado del bloque como en los motores de válvulas laterales — proporcionaba ventajas termodinámicas y de rendimiento que los ingenieros de mayor criterio reconocían como superiores: la cámara de combustión tenía geometría más favorable, la admisión y el escape fluían con menor resistencia, y el motor podía girar a regímenes más altos con menor esfuerzo.

La versión del motor que equipaba al Acedes-Magna de 1929 producía 65 caballos de potencia — una cifra que en el contexto de la industria británica de la época representaba un rendimiento específico muy respetable para dos litros de cilindrada con la tecnología disponible. El motor de válvulas en cabeza del AC era técnicamente comparable al que Bentley usaba en su 3-Litre — aunque con menos cilindrada —, y su suavidad de funcionamiento a altas revoluciones era la característica que más directamente diferenciaba el Acedes-Magna de sus competidores de precio similar que todavía usaban arquitecturas de válvulas laterales.

El último modelo producido bajo el liderazgo visionario de S.F. Edge fue el Acedes-Magna, que empleaba el famoso motor OHC de seis cilindros que había sido desarrollado por primera vez por John Weller, cofundador de AC. La empresa usaría este motor en diversas formas durante 40 años. Era un tourer veloz y deportivo con una carrocería moderna muy atractiva que competía con leyendas como el Bentley 3-Litre por espacio en los garajes de los gentlemen deportistas. Esta descripción — que los historiadores de AC Cars consideran perfectamente precisa — posiciona al Acedes-Magna no como un automóvil menor sino como un competidor directo del Bentley más celebrado de la época, a un precio inferior y con una mecánica igualmente avanzada.

La carrocería de aluminio y carmesí: los colores de los gentleman sportsmen

El Acedes-Magna Tourer de 1929 se entregaba en una paleta de acabados que reflejaba perfectamente el doble carácter del automóvil: la versión más deportiva llevaba la carrocería en aluminio pulido visible — sin pintura, el metal trabajado a mano dejado en su estado natural con el brillo mate del aluminio bien acabado — y los guardabarros en carmesí (maroon), los colores de carrera de AC de la época. Era un acabado que los fotógrafos de automóviles de los años veinte adoraban: la tensión visual entre el metal plateado y el rojo oscuro, sin ningún ornamento cromado que distrajera, era la imagen perfecta del gentleman sportsman que conducía su automóvil por placer además de por necesidad.

Terminado en carmesí profundo con un hermoso capó pulido — un toque típico de los AC de la época. Fue vendido originalmente por el famoso concesionario AC de Londres F.B. Goodchild, Ltd. y todavía conserva la placa identificativa de ese concesionario. El interior de cuero tostado está en hermosa condición. El tablero de madera profundamente barnizada está equipado con herrajes, instrumentos y badges AC en niquelado. Este nivel de detalle interior — la madera barnizada, el cuero, los herrajes en niquelado en lugar del latón más económico — era el vocabulario del automóvil de calidad británico de la época: no el lujo extremo del Bentley más caro sino la calidad honesta del objeto bien hecho que el propietario del Acedes-Magna había aprendido a reconocer y a valorar.

La carrocería sports-touring — abierta, con cuatro plazas, con la capota plegable que los británicos denominaban hood y que en posición levantada proporcionaba protección razonable contra la inevitable lluvia inglesa — era la variante más versátil del Acedes-Magna y la más vendida. El propietario podía conducirlo abierto en los días soleados de verano, cerrarlo para los trayectos bajo lluvia, y encontrar en ambas configuraciones un automóvil que manejaba con la precisión y la respuesta que el motor OHC de Weller garantizaba. Era exactamente el automóvil que el gentleman sportsman británico de 1929 quería: suficientemente cómodo para el uso cotidiano, suficientemente deportivo para el placer de conducir, suficientemente elegante para cualquier contexto social.

Especificaciones técnicas

ESPECIFICACIÓN DETALLE
Denominación completa AC Acedes-Magna Tourer — 1929
Denominación corporativa AC (Acédès) Ltd. — nombre registrado por S.F. Edge en 1927
Fabricante AC Cars Ltd. — Ferry Works, Thames Ditton, Surrey, Inglaterra
Origen de la empresa 1904 — Autocars and Accessories Ltd. fundada por John Weller y John Portwine
Nombre «Acedes» Acrónimo de «AC» + «Edge» + «S» — reconocimiento a S.F. Edge, el promotor que salvó la marca
Motor 6 cilindros en línea, OHC (árbol de levas en cabeza), 1,991 cc (121.5 ci)
Diseñador del motor John Weller — cofundador de AC Cars, creador del primer Light-Six del mundo (1919)
Arquitectura OHC — árbol de levas en cabeza accionado por cadena — avanzado para 1919
Potencia 65 HP @ ~4,000 rpm
Longevidad del motor Weller 1919–1963 — 44 años de producción continua; posiblemente el 2° motor de producción más longevo de la historia tras el boxer del Volkswagen
Transmisión Manual de 4 velocidades — caja separada del motor
Tracción Trasera
Frenos Mecánicos de tambor en las 4 ruedas
Suspensión Ballestas semielípticas delantera y trasera — ejes rígidos
Distancia entre ejes 2,870 mm (113 in)
Longitud total ~3,886 mm
Carrocería estándar Tourer abierto 4 plazas — sports-touring coachwork
Color de carreras AC Carrocería en aluminio pulido — guardabarros en carmesí (maroon) — colores de competición de la época
Color alternativo documentado Carmesí profundo (deep crimson) con capó en aluminio pulido — acabado más común en la versión touring
Interior Cuero tostado (tan leather) · tablero de madera varnizada · instrumentos y herrajes niquelados · badges AC en los topes de puertas
Distribuidor original F.B. Goodchild Ltd. — concesionario AC de Londres; placa identificativa conservada en el chasis 15733
Velocidad máxima ~105–115 km/h (65–72 mph) — respetable para 1929
Peso ~1,016 kg (2,240 lb)
Competidores directos 1929 Bentley 3-Litre · Alvis 12/50 · Frazer Nash · Talbot 14/45 — el segmento del gentleman sportsman británico
Producción total AC 1919–1929 Muy pequeña — AC nunca fue un fabricante de volumen
Año de quiebra 1929 — el crash de Wall Street coincidió con el declive de ventas bajo Edge; AC fue a liquidación voluntaria
Venta a los Hurlock 1930 — la familia Hurlock (transporte logístico) compró la fábrica de Thames Ditton como almacén
Supervivientes documentados Muy escasos — los ejemplares conocidos en concursos son de nivel mundial
Chasis 15733 (RM Hershey 2014) Vendido por $77,000 USD — colección John Moir; restaurado por David Steinman de Vermont
Reconocimiento CCCA Full Classic® — Classic Car Club of America
Legado del motor Weller El mismo bloque OHC continuó en los AC Two-Litre (1947), AC Ace (1953) y AC Cobra de los primeros años (antes del V8 Ford)

1929: el crash, la liquidación voluntaria y los Hurlock

El año 1929 fue, para AC Cars como para la mayor parte de la economía occidental, el año en que el mundo que existía hasta entonces terminó abruptamente. El crash de Wall Street de octubre de 1929 — que en Gran Bretaña tardó algunos meses en propagarse completamente, pero cuyos efectos sobre la confianza del consumidor eran ya evidentes antes del final del año — encontró a AC Cars en una situación de vulnerabilidad financiera que la caída de ventas bajo la gestión de Edge había creado. La compañía fue afectada por la crisis de 1929, siendo sometida a un proceso voluntario de liquidación.

La producción cesó durante un tiempo, y la compañía se vendió a la familia Hurlock, propietaria de un exitoso negocio logístico. Compraron la factoría de Thames Ditton para utilizarla solo como almacén. Un único coche fue fabricado para William Hurlock en 1930. Le gustó y estuvo de acuerdo en retomar una producción muy limitada, principalmente utilizando los componentes almacenados de modelos anteriores. Se llegó a un acuerdo con Standard para el suministro de chasis nuevos, el antiguo transeje de tres velocidades fue reemplazado por una moderna caja de cuatro velocidades acoplada con el motor, y finalmente en 1932 se lanzó una nueva gama de coches. Esta historia — que el accidente de gusto de un empresario de transportes logísticos salvó a AC Cars de la extinción total — es uno de los episodios más improbables de la historia del automóvil británico.

Sin los Hurlock, que compraron la fábrica como almacén y terminaron produciendo automóviles por accidente de curiosidad, no habría habido AC Two-Litre en los años cuarenta, no habría habido AC Ace en 1953, y no habría habido AC Cobra en 1962. Carroll Shelby nunca habría llegado a Thames Ditton. La historia del muscle car americano más famoso del siglo XX — el Cobra que ganó el campeonato GT del mundo en 1965 — tiene una raíz directa en la decisión de William Hurlock de encargar un automóvil para él mismo desde la fábrica que había comprado como almacén. El Acedes-Magna de 1929, el último AC antes de la quiebra, es la pieza que conecta ese hilo.

El Acedes-Magna contra el Bentley y el Frazer Nash

La posición del Acedes-Magna en el mercado británico de 1929 era envidiable en términos de producto y difícil en términos comerciales: ocupaba exactamente el espacio correcto entre los automóviles deportivos más accesibles como el Frazer Nash — con su transmisión por cadenas, excelente en competición, pero incómoda en uso cotidiano — y los grandes Bentley de 4.5 litros que el propietario bien equipado elegía para los viajes largos y las carreras. El Acedes-Magna era más refinado que el Frazer Nash, más manejable que el Bentley grande, y técnicamente comparable en la calidad de su motor OHC a los mejores de su categoría de precio.

El problema era el precio y el tamaño de la empresa: AC Cars era una empresa pequeña que producía en volúmenes que nunca permitieron las economías de escala que Bentley o Alvis podían aprovechar. Cada automóvil era prácticamente una pieza de trabajo artesanal, lo que garantizaba la calidad, pero impedía cualquier reducción significativa del precio. En 1929, con los efectos del crash comenzando a contraer el mercado del automóvil deportivo de precio medio-alto, esa ecuación — artesanía cara vs. mercado en contracción — era insostenible. El último Acedes-Magna salió de Ferry Works en Thames Ditton con la misma calidad con que habían salido los primeros, pero ya no había suficientes compradores dispuestos a pagarlo.

Los ejemplares del Acedes-Magna que participan hoy en los concursos más importantes del mundo — el Amelia Island, el Pebble Beach, el Goodwood Festival of Speed — demuestran con su sola presencia que la calidad del automóvil era completamente real y no una pretensión publicitaria. El Acedes-Magna Tourer sigue siendo una cabeza que gira en cualquier evento o exhibición y es un excelente representante del CCCA Full Classic. Los comentarios de los jueces en esos concursos — que suelen destacar la pureza de las líneas, la calidad del interior y el carácter del motor OHC — son el reconocimiento póstumo que John Weller y S.F. Edge merecían desde hace décadas.

El chasis 15733 y la colección Moir: una historia de amor y restauración

El chasis 15733, motor A4147A: este ejemplo particular fue construido en 1929. Con guardabarros color carmesí y carrocería de aluminio pulido, el automóvil salió de la fábrica en los colores de carrera de la época. Sin embargo, habría toques tan finos como los instrumentos niquelados, el tablero y la tapicería de cuero que llevarían el automóvil de las carreras al turismo. John Moir adquirió este Acedes-Magna en el Reino Unido. En ese momento estaba terminado en los colores de carrera AC del período con la carrocería en aluminio pulido y los guardabarros en carmesí.

Durante una restauración fue renovado en carmesí clásico con el capó dejado en aluminio pulido. En 2016 el vehículo sufrió un incendio y fue restaurado de vuelta a su condición original. Vendido por $77,000 en la subasta RM Auctions Hershey 2014. La historia de este ejemplar específico — con la restauración de David Steinman de Vermont, el incendio de 2016 y la restauración subsiguiente a condición original — es la historia típica de los grandes clásicos que sobreviven a todo: los accidentes, las restauraciones imperfectas, los propietarios que no siempre entienden lo que tienen. El resultado final, cuando la restauración es fiel a la intención original, es siempre el mismo: el automóvil más hermoso posible de su período, con la historia más densa de cualquier objeto comparable del mercado.

El concesionario original — F.B. Goodchild Ltd. de Londres, uno de los grandes distribuidores AC de la época — dejó en el chasis 15733 su placa identificativa, que el automóvil conserva casi un siglo después. Es el tipo de detalle de proveniencia que los coleccionistas más serios aprecian con la misma intensidad que el estado de conservación del motor: la continuidad documental que convierte el objeto en un testimonio histórico verificable y no simplemente en un automóvil hermoso de origen incierto.

1929 en el mundo: el año que terminó la Belle Époque

El año 1929 en que se produjo el AC Acedes-Magna fue el último del período de prosperidad occidental que los historiadores suelen denominar los Años Locos — les Années folles para los franceses, the Roaring Twenties para los americanos. El crash de Wall Street de octubre de ese año fue el evento sísmico que dividió el siglo XX en antes y después con una claridad que pocos otros momentos históricos pueden igualar. En Gran Bretaña, el efecto fue más gradual pero igualmente profundo: el mercado del automóvil de lujo — que había sostenido a AC Cars durante toda la década — comenzó a contraerse en 1929 y continuó haciéndolo hasta los años más oscuros de la Gran Depresión de principios de los treinta.

En México, 1929 era el último año de la presidencia de Plutarco Elías Calles como presidente en funciones — el Maximato comenzaría ese mismo año cuando Calles designó a Emilio Portes Gil como presidente provisional. Los automóviles británicos de lujo llegaban al país en cantidades muy pequeñas: los grandes Bentley y los Rolls-Royce de los hacendados y banqueros del régimen eran los más comunes en ese segmento, pero un AC Acedes-Magna en México en 1929 habría sido un objeto absolutamente extraordinario — tan escaso en volumen como extraordinario en calidad para quien tuviera el criterio de reconocerlo.

El mundo que el Acedes-Magna conoció en su año de producción — el verano inglés de 1929, las carreteras de Surrey con sus setos y sus iglesias normándas, los eventos de las sociedades automovilísticas que todavía se celebraban con la despreocupación de quien no sabe que el crash de octubre va a cambiarlo todo — era el mundo para el que fue diseñado. Un automóvil para el gentleman sportsman que quería conducir bien, vivir bien y no llamar demasiado la atención con su elección. El Acedes-Magna en carmesí y aluminio, con el motor OHC cantando en los cruces a 5,000 rpm, era exactamente ese automóvil.

El motor que sobrevivió a todo

El 1929 AC Acedes-Magna es, en la historia del automóvil británico, el representante más refinado y más perfectamente acabado del capítulo de la empresa que S.F. Edge cerró involuntariamente con la quiebra de ese mismo año. Era el automóvil más avanzado de su clase en términos de arquitectura del motor — el OHC de Weller era técnicamente superior a la mayoría de sus competidores —, el más elegante en su acabado de aluminio pulido y carmesí, y el que mejor capturaba el espíritu del gentleman sportsman británico de entreguerras que sabía exactamente lo que quería y estaba dispuesto a pagar por ello.

Que ese motor siguiera produciendo en el AC Cobra de los primeros años — cuarenta y cuatro años después de que Weller lo dibujara por primera vez en Thames Ditton — es el homenaje más duradero y más concreto que la historia del automóvil puede rendir a un ingeniero. El Acedes-Magna de 1929 es el punto más alto de esa historia antes de que la quiebra interrumpiera su continuidad natural. Y cuando un ejemplar aparece hoy en un concurso de elegancia — con el capó de aluminio brillando bajo el sol y el carmesí de los guardabarros completando el cuadro que John Weller y Edge idearon juntos en Surrey — es imposible no pensar que la historia le ha dado la razón: el automóvil más bello era también, inevitablemente, el que llevaba el motor más longevo.

Fotografías tomadas de 1929 AC Acedes-Magna Tourer, of Hyman LTD. https://hymanltd.com/vehicles/5346-1929-ac-acedes-magna-tourer/.

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